30 de marzo de 2013

El complejo



quien ha, con el tiempo, acostumbrado su mente,
a la consideración de objetos complejos,
porque en esa complejidad creciente
reside, el aparente, goce intelectual,
prefiere contemplar laberintos a llanuras
mapas a estrellas y ovillos a carreteles
quien ha llegado a esa instancia alienada
en que lo laborioso aporta valor
y prefiere la literatura científica
a la literatura literaria
la palabra colonoscopía a la palabra mar
el jazz hipersofisticado al blues sensible
sentido y sincero
ese hombre que no puede evitarlo
se equivoca porque piensa
que hay un marcado favoritismo
del mundo por lo simple, lo sencillo,
lo que es "cómo la vida misma" diría
Bourdieu o escribiría
no sabe que en la delicada
pero firme construcción
creación y visualización
del enemigo
reside una inesperada complejidad
consistente en la tarea de amoldar
las sinapsis nerviosas para el odio
el intelecto para el plan de exterminio
y la imaginación para asomar al mundo sin él



1 comentario:

Calavera dijo...

Hay quienes creen que todo es complejo y que es necesaria la inteligencia para notar la complejidad: la mente simple ve todo simple y asi.

El blues puede tener pocas notas y una estructura más bien básica, pero la manera en que la mano negra hace vibrar la cuerda, o los años de algodonal en la garganta son lo que aportan la complejidad. Hace falta - no digamos ya inteligencia - si no sensibilidad (si es que no son lo mismo) para notar tal complejidad.

Pero el mate: sin yuyos ni azúcar. Así, sencillito nomás.